Terapia Ecuestre: Beneficios

Los griegos aconsejaban practicar equitación para mejorar el estado anímico de los enfermos incurables. Hipócrates, en el año 460 antes de Cristo ya hablaba del “saludable trote de los caballos”

Las Terapias Asistidas por Animales son aquellas que incluyen deliberadamente un animal dentro de un tratamiento con metas u objetivos terapéuticos específicos, siendo los animales más empleados los perros y los caballos. Los estudios han demostrado que los animales aportan una aceptación incondicional desprovista de juicios morales, algo muy importante a la hora de llevar a cabo una terapia, además de convertirse en un puente emocional entre profesional y usuario, ya que la alianza en un primer momento se construye con más facilidad con el animal y es ese vínculo el que se transfiere después al terapeuta

Los caballos juegan el papel de facilitadores del proceso educativo de la persona que recibe la terapia, así como de su desarrollo biopsicosocial y de su crecimiento personal; además de ayudar a establecer la relación terapéutica entre el paciente y el terapeuta.

Otra ventaja de las Terapias Asistidas por Caballos se basa en el sentimiento de control que suscita en los pacientes el hecho de verse capaces de manejar animales de gran envergadura, como es el caso de los equinos, y el aprendizaje que conllevan acerca de temas relacionados con el cuidado de estos animales y el trabajo con los mismos.

¿Pero por qué utilizar el caballo y no otro animal? La respuesta  es muy sencilla: este animal ofrece el único tratamiento por medio del cual el paciente está expuesto a “movimientos de vaivén muy similares a los que realiza el cuerpo humano al caminar”. La terapia con caballos utiliza este movimiento como herramienta terapéutica, y el paciente se ve obligado a reaccionar frente a una serie de estímulos producidos por el trote del caballo. La principal diferencia entre la terapia asistida por caballos y la terapia asistida por otros animales, que aportan también múltiples beneficios, pero que no ofrecen la particularidad de que el paciente se pueda montar en ellos, se halla en tres principios que se dan simultáneamente a lomos de un caballo

  • La transmisión del calor corporal del cuerpo del caballo al jinete: El calor corporal del caballo es de 38ºC y una vez ejercitado puede llegar a alcanzar 38, 8ºC. Como el cuerpo del caballo genera más calor que el del ser humano podemos beneficiarnos de él como si fuera un instrumento calorífico que ayuda a relajarse y distender la musculatura espástica (excesivamente rígida).

 

  • La transmisión de impulsos rítmicos: El caballo transmite al cuerpo del jinete, a través de su dorso, de 90-110 impulsos rítmicos que estimulan reacciones de equilibrio y producen una agradable sensación por su efecto mecedora, lo que contribuye también al bienestar psíquico y emocional del jinete.

 

  • La transmisión de un patrón de locomoción similar al de la marcha humana: La biomecánica del paso del caballo es muy similar a la del ser humano. Cuando eleva los miembros posteriores por debajo del centro de gravedad, la grupa y el lado del dorso en el que el posterior está elevado descienden ostensiblemente. Esto sucede de forma alterna al paso en 4 tiempos y al trote en 2. Este movimiento se transmite a la pelvis del jinete y es como “si anduviera sentado”.

 

No hay una única terapia ecuestre para que un enfermo se beneficie de este movimiento, sino varias técnicas que se aplican en función de las necesidades de cada enfermo.

Dentro de las Terapias Asistidas con Caballos, se diferencian diferentes disciplinas, siendo las más conocidas la hipoterapia, el volteo terapéutico, la equitación psicopedagógica, la equinoterapia social, la equitación adaptada y las terapias ecuestres ocupacionales.

La hipoterapia se basa en tratamientos fisioterapéuticos con base neurofisiológica, realizados con y sobre el caballo bajo la supervisión de fisioterapeutas especializados en esta disciplina.

El volteo terapéutico, por otro lado, consiste en hacer ejercicios de gimnasia sobre el dorso del caballo. Se monta sólo con una manta y un cinchuelo con asas específicamente diseñadas para ello

La equitación psicopedagógica, se fundamenta en intervenciones psicopedagógicas en las que se utiliza el caballo y todo su entorno como herramienta de trabajo, ejecutadas por psicólogos o pedagogos especializados. Se utiliza el contacto con el caballo y la motivación que éste genera para buscar soluciones a los problemas de aprendizaje y adaptación que presentan las personas afectadas por alguna discapacidad. Este tipo de terapia aumenta la motivación, estimula la afectividad, mejora la atención y concentración, estimula la sensibilidad táctil, visual, auditiva y olfativa, ayuda al aprendizaje pautado de acciones y aumenta la capacidad de independencia de los beneficiarios.

La equinoterapia social es muy similar a la anterior, aunque con algunos matices. Se trata de una disciplina ecuestre que aprovecha la relación afectiva que se establece con el caballo para ayudar a personas con problemas de adaptación social a superar sus conflictos y así integrarse de forma normalizada en la sociedad.

La equitación adaptada está dirigida a aquellas personas que practican la equitación como una opción lúdica o deportiva, pero que, por su discapacidad, precisan adaptaciones para acceder al caballo. Precisa la supervisión de personas especializadas, no sólo en equitación, sino con una formación importante sobre necesidades especiales.

Las terapias ecuestres ocupacionales, que son aquellas en las que se utilizan las Terapias Asistidas por caballos como medio para la inserción laboral para discapacitados, que realizan actividades como la higiene y el cepillado del caballo, el aparejado del caballo, la monta, la recogida y la limpieza de materiales, entre otros.

La Terapia Asistida por Caballos está recomendada para personas con discapacidad psíquica, física o sensorial, personas con trastornos psicológicos, del lenguaje o del aprendizaje y personas con problemas de marginación o inadaptación social.  Más específicamente algunos de esos colectivos podrían ser las personas que sufren de hiperactividad, ansiedad, autismo, parálisis cerebral, esquizofrenia o depresión, retraso en el desarrollo, síndrome de Down, lesiones cerebrales traumáticas, problemas de conducta, entre otros.

 

Dr Francisco Martin Florido

Director Medico Grupo Medicentro

 

No hay comentarios

Deja tu comentario

Este sitio web utiliza cookies para ofreceerte la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies